Desde esta perspectiva, el hilo se percibe en Emilio de Rousseau (1762), que defendía educar según las necesidades del desarrollo; en Democracia y educación de Dewey (1916), donde la experiencia vivida guía el aprendizaje; y en la Casa dei Bambini de Montessori (1907), que organizó ambientes que invitan a la autoexploración. Más tarde, Freire en Pedagogía del oprimido (1968) denunció la “educación bancaria” y propuso el diálogo como agua que fecunda la conciencia crítica. Estos ecos anticipan lo que hoy confirma la ciencia del aprendizaje. [...]