A la luz de esto, la evidencia gana potencia cuando se combina con relatos situados. Un equipo puede medir que la asistencia escolar baja los lunes; una madre puede explicar que los pagos del programa llegan los martes y el transporte se paga por adelantado. Esa pieza faltante cambia el diseño: calendario de transferencias, rutas escolares o pagos sin fricción.
Casos como Progresa/Oportunidades en México (desde 1997) muestran cómo la evaluación rigurosa y la retroalimentación comunitaria ajustaron logística y comunicación. La empatía no contradice el rigor; lo orienta hacia cuellos de botella concretos. [...]