La frase de Nikos Kazantzakis propone un doble movimiento: crear y, acto seguido, comprometerse con lo creado. No basta con soñar el paraíso; hay que diseñarlo con los propios colores y, luego, atravesar su umbral. Esta consigna nos convierte en pintores y peregrinos a la vez, responsables del trazo y del paso. Así, el lienzo deja de ser refugio para volverse mapa y, finalmente, territorio. [...]