Asimismo, la ciencia de la mente encarnada ofrece sostén a la intuición de Freire. Antonio Damasio, en Descartes’ Error (1994), muestra cómo la emoción guía la decisión y hace viable la acción inteligente. En la misma línea, Varela, Thompson y Rosch en The Embodied Mind (1991) defienden que conocer es un acto situado, corporal y relacional. Incluso los estudios sobre neuronas espejo (Rizzolatti et al., c. 1996) explican cómo la coordinación entre ver, sentir y actuar facilita el aprendizaje social. Por ello, involucrar manos y corazón no es un adorno pedagógico; es una vía neurocognitiva para aprender con profundidad y compromiso. [...]