En continuidad, cuando nuestras expectativas irrealistas se desmoronan, suele aparecer la frustración. Buscaglia señala que los demás no estarán a la altura de esas ilusiones porque, simplemente, son humanos, con virtudes y defectos. Un ejemplo recurrente se ve en las relaciones de pareja, donde las proyecciones iniciales desaparecen y suelen enfrentarse a la cruda realidad del día a día, tal como muestran novelas como 'Madame Bovary' (1856) de Gustave Flaubert. [...]