Liberarse Hoy Para Hacer Espacio al Futuro

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Haz espacio para el futuro quitando ahora mismo un peso innecesario de tus hombros. — Audre Lorde

El llamado a soltar el peso

La frase de Audre Lorde nos invita, antes que nada, a un gesto inmediato: dejar ir un peso que cargamos sin necesidad. No se trata solo de objetos o tareas, sino también de culpas, expectativas ajenas y autoexigencias paralizantes. Al decir “ahora mismo”, la cita rompe la costumbre de postergar y nos sitúa en un presente donde la decisión de aligerarnos es posible. Así, el acto de soltar deja de ser un proyecto abstracto y se convierte en una acción concreta que comienza hoy, no mañana.

Cómo el pasado ocupa el espacio del porvenir

A partir de ahí, se revela una idea clave: aquello que cargamos del pasado ocupa el lugar de lo que aún no ha llegado. Igual que una casa saturada de trastos impide recibir visitas, una mente llena de rencores, miedos o compromisos que ya no tienen sentido bloquea nuevas oportunidades. En obras como *Sister Outsider* (1984), Lorde insiste en que seguir soportando lo que nos daña no es virtud, sino renuncia a nuestro propio futuro. De este modo, liberar espacio interno se vuelve una condición para que algo distinto pueda crecer.

Distinguir entre responsabilidad y carga inútil

Sin embargo, no todo peso es innecesario. Existen responsabilidades elegidas que nutren nuestro proyecto de vida y, por tanto, merecen ser sostenidas. La cita nos invita a discriminar entre lo que asumimos por miedo, costumbre o presión social, y lo que responde a un compromiso genuino. Simone de Beauvoir, en *El segundo sexo* (1949), muestra cómo muchas mujeres cargan tareas y culpas que ni siquiera eligieron. Siguiendo esta línea, soltar no es abandono irresponsable, sino un acto lúcido de seleccionar qué merece nuestra energía limitada.

El costo emocional de seguir cargando

Una vez que reconocemos ese peso, emergen sus efectos: agotamiento, resentimiento y sensación de estar estancados. La psicología contemporánea ha descrito cómo el estrés crónico, alimentado por obligaciones autoimpuestas, deteriora tanto la salud física como la claridad mental. Autores como Jon Kabat-Zinn subrayan que vivir permanentemente sobrecargados dificulta incluso percibir alternativas de cambio. En este contexto, la invitación de Lorde a soltar “ahora mismo” funciona también como una medida de cuidado propio: al reducir la carga, recuperamos energía para imaginar y construir algo diferente.

Hacer espacio como acto de creación

Al aligerarnos, no solo eliminamos; también creamos un vacío fértil. Ese espacio libre es donde pueden surgir proyectos largamente postergados, relaciones más sanas o simplemente descanso profundo. En *La habitación propia* (1929), Virginia Woolf defendía la necesidad de un espacio material y mental para poder escribir; de forma análoga, Lorde sugiere que el futuro necesita huecos disponibles para tomar forma. Así, renunciar a cargas innecesarias no es pérdida, sino siembra: cada peso que dejamos caer abre un lugar para que algo nuevo, más coherente con quienes somos hoy, pueda entrar.

La urgencia del presente y el acto de decidir

Finalmente, la mención explícita del “ahora mismo” nos recuerda que la espera indefinida también es una carga. Postergar indefinidamente el acto de soltar es seguir ocupando el futuro con la inercia del pasado. En sus discursos, como “The Transformation of Silence into Language and Action” (1977), Lorde insiste en que el tiempo es finito y que la demora tiene un costo. Decidir hoy qué dejar de cargar es, por tanto, un gesto de responsabilidad hacia nuestro yo futuro. De esta manera, hacer espacio para el porvenir se convierte en un acto cotidiano y valiente de elección presente.