Crear belleza ahora con lo que ya tienes

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Niégate a esperar permiso para crear belleza con lo que tienes. — Haruki Murakami

El llamado a la acción inmediata

La frase de Haruki Murakami nos invita a romper con la pasividad: no esperes permiso para crear belleza. Esta negativa a esperar implica que el momento propicio no es un futuro ideal, sino el presente concreto, con todos sus límites y carencias. Así, la cita se opone a la costumbre de postergar la creatividad hasta tener más tiempo, más recursos o más aprobación externa. En lugar de eso, propone una ética de acción inmediata, donde la belleza se convierte en un ejercicio cotidiano de valentía. Al asumir esta perspectiva, la creación deja de depender de circunstancias perfectas y pasa a depender, sobre todo, de nuestra decisión de comenzar.

La ilusión del permiso y la aprobación

Esperar permiso supone que alguien, en algún lugar, tiene la autoridad de decirnos cuándo estamos “listos”. Esta lógica recuerda a los aprendices que aguardan un título, un maestro o un reconocimiento oficial antes de atreverse a crear. Sin embargo, muchos artistas han demostrado lo contrario: Franz Kafka escribió gran parte de su obra mientras trabajaba en una oficina, sin la validación pública que recibiría después de su muerte. De forma similar, la cita de Murakami denuncia esa trampa mental: si atamos nuestra creatividad a la aprobación ajena, nunca será suficiente. De este modo, renunciar a esperar es, en realidad, un gesto de emancipación interior.

La riqueza de lo que ya posees

Al decir “con lo que tienes”, la frase desplaza el foco desde lo que falta hacia lo que ya está disponible. Puede tratarse de objetos humildes, tiempo limitado o incluso estados emocionales complejos. En la tradición japonesa del wabi-sabi, por ejemplo, la belleza se encuentra en lo imperfecto y lo incompleto, lo que armoniza con la invitación de Murakami a usar lo que parece insuficiente. Este cambio de mirada convierte cada recurso en una posibilidad creativa: un cuaderno barato puede iniciar una novela; una conversación ordinaria puede dar pie a un poema. Así, lo cotidiano deja de ser un obstáculo y se transforma en materia prima para la belleza.

Coraje creativo frente al miedo y la duda

Rechazar la espera implica también enfrentar miedos profundos: al ridículo, al fracaso, a no estar a la altura. La psicóloga Brené Brown ha mostrado cómo la vulnerabilidad es el núcleo de todo acto creativo auténtico, porque exponer una obra es, en parte, exponerse a uno mismo. En este sentido, la cita de Murakami funciona como un antídoto contra la parálisis del perfeccionismo: nos anima a crear aun cuando sentimos que no sabemos suficiente o que otros podrían juzgarnos. Al hacerlo, la belleza deja de ser una meta lejana y se vuelve un proceso vivo, hecho de intentos, errores y aprendizajes continuos.

La belleza como práctica cotidiana

Finalmente, la idea de “crear belleza” no se limita al arte convencional; también incluye gestos simples que transforman el entorno. Preparar una comida con cuidado, escribir una carta sincera o mejorar un espacio compartido son formas de responder al llamado de la cita. Igual que en las novelas de Murakami, donde lo extraordinario irrumpe en la rutina, la belleza nace cuando alguien decide actuar distinto en un contexto común. Al negarte a esperar permiso, conviertes la vida diaria en un taller permanente, donde cada día ofrece oportunidades concretas para añadir un poco más de sentido, armonía y humanidad al mundo que te rodea.