La revolución que nace de un solo por qué

Desafía las creencias arraigadas con preguntas nuevas; la revolución a menudo comienza con un solo por qué. — Lu Xun
El poder subversivo de una pregunta
Lu Xun sugiere que una sola pregunta, formulada en el momento adecuado, puede resultar más peligrosa para el orden establecido que un manifiesto entero. Al decir que la revolución comienza con un “por qué”, destaca que antes de cualquier cambio visible hay un acto íntimo de duda. Esta duda inaugura un movimiento interior: el sujeto deja de aceptar el mundo como algo dado y empieza a concebirlo como algo modificable.
Creencias arraigadas como estructuras de poder
Desde esta perspectiva, las creencias arraigadas no son solo ideas inocentes, sino auténticas estructuras de poder que organizan la vida social. Tal como muestra Antonio Gramsci en sus Cuadernos de la cárcel (1929–1935), la hegemonía se sostiene porque las personas interiorizan explicaciones que parecen naturales e incuestionables. Sin embargo, cuando alguien pregunta “¿por qué es así y no de otra manera?”, se abre una grieta en esa aparente naturalidad y el poder simbólico empieza a resquebrajarse.
De la inquietud interior a la acción colectiva
El tránsito de la pregunta íntima a la revolución colectiva no es inmediato, pero está profundamente conectado. Primero, la persona cuestiona en silencio; luego comparte sus dudas y, poco a poco, la pregunta se contagia. La historia del movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos ilustra este proceso: interrogantes sencillos como “¿por qué debo ceder mi asiento?” o “¿por qué no puedo votar?” acabaron articulándose en demandas políticas amplias. Así, el pequeño “por qué” se convierte en un “por qué no cambiamos todo esto”.
Ejemplos literarios del por qué insurgente
La literatura ofrece numerosos retratos de este despertar crítico. En *La metamorfosis* de Kafka (1915), aunque el protagonista se transforma en insecto, la verdadera perturbación surge cuando ya no encaja en las expectativas familiares y laborales, revelando lo absurdo de ciertas normas. De modo similar, las propias narraciones de Lu Xun, como “Diario de un loco” (1918), presentan personajes que empiezan a preguntar por qué las costumbres tradicionales devoran a las personas. Esa conciencia dolorosa revela que lo normal puede ser profundamente enfermo.
Educar para preguntar, no solo para repetir
Si la revolución comienza con un porqué, la educación se vuelve un terreno decisivo. Paulo Freire, en *Pedagogía del oprimido* (1968), denuncia la educación bancaria que solo deposita contenidos en la mente del estudiante y no fomenta el cuestionamiento. Frente a ello, propone un diálogo crítico donde cada afirmación pueda ser examinada. En este marco, enseñar no es transmitir respuestas definitivas, sino acompañar la capacidad de formular nuevas preguntas, incluso incómodas.
Responsabilidad ética de quien se atreve a dudar
Cuestionar creencias arraigadas no es un gesto neutro: conlleva riesgos personales y responsabilidades éticas. Quien se atreve a verbalizar el primer “por qué” suele enfrentarse a la incomprensión o la censura, como muestran las biografías de disidentes a lo largo del siglo XX. No obstante, esa incomodidad es el precio de abrir caminos a otros. De este modo, Lu Xun nos recuerda que cada pequeña duda razonada puede ser la chispa de un cambio mayor, siempre que se sostenga con honestidad intelectual y compromiso con la verdad.