Site logo

Del hábito a la sorpresa creadora cotidiana

Creado el: 29 de agosto de 2025

Reescribe lo familiar en algo que te sorprenda — Lu Xun
Reescribe lo familiar en algo que te sorprenda — Lu Xun

Reescribe lo familiar en algo que te sorprenda — Lu Xun

Invitación a desautomatizar la mirada

Al pedirnos “reescribir lo familiar”, Lu Xun sugiere romper el velo de la costumbre que entumece la percepción. Lo cotidiano, repetido sin examen, se vuelve invisible; por eso su proyecto literario buscó sacudir a los lectores, no con exotismos, sino volviendo inquietante lo que parecía normal. En Diario de un loco (1918) convierte las notas de un pueblo en una confesión delirante sobre el canibalismo metafórico de la sociedad, logrando que la rutina revele su violencia. Desde aquí, conviene preguntar cómo se logra esa metamorfosis de lo conocido en sorpresa. La clave no está solo en el tema, sino en la forma: una nueva mirada que altera el ángulo de entrada, el ritmo y el lenguaje, hasta que lo obvio deja de serlo.

La extrañeza como técnica artística

Viktor Shklovski, en El arte como artificio (1917), nombra esta operación como ostranenie o desautomatización: el arte ralentiza la percepción, obliga a ver en vez de reconocer. Lu Xun coincide en el gesto, aunque dirigido a una urgencia moral: perturbar para despertar. Cambiar la sintaxis, introducir ironías que muerden o desplazar la voz narrativa son herramientas para que lo habitual se vuelva indecidible y, por eso mismo, visible. A su vez, esta técnica no solo produce efecto estético; también incrementa la atención del lector. Cuando el camino se curva inesperadamente, la conciencia se tensa, y en esa tensión lo conocido se reescribe con luz nueva.

Ejemplos que vuelven extraño lo cotidiano

Mrs Dalloway (1925) de Virginia Woolf convierte una simple caminata en Londres en un mosaico de memoria y tiempo, donde cada escaparate vibra con historia. Julio Cortázar, en Instrucciones para subir una escalera (1962), rehace un gesto trivial como si fuera un rito arcano, y Borges, en El Aleph (1945), halla lo infinito en un sótano de barrio. Estos casos muestran que no hace falta buscar lo insólito: basta con trastocar el marco y el foco. Sin embargo, para Lu Xun la sorpresa no era un juego formal; era un método para que la realidad, al sudar extrañeza, nos obligue a tomar postura.

Dimensión ética y política de la sorpresa

En La verdadera historia de Ah Q (1921), lo pintoresco del pueblo y sus manías revela un sistema de humillaciones normalizadas. Al reescribir el costumbrismo con ironía cortante, Lu Xun vuelve incómodo lo familiar; así, la risa se traba y exige reflexión. La sorpresa deja de ser un fulgor pasajero para convertirse en crítica. De allí pasamos a una conclusión práctica: extrañar lo cotidiano no solo enriquece el arte, también desnaturaliza injusticias. Lo que ayer aceptábamos como paisaje, hoy aparece como problema que requiere imaginar alternativas.

Cerebro predictivo: por qué impacta la novedad

La neurociencia describe al cerebro como un órgano predictivo que minimiza errores de expectativa; cuando algo rompe el guion, la atención y el aprendizaje se disparan. Estudios sobre dopamina vinculan la sorpresa con señales de refuerzo que consolidan memoria y motivación (Schultz, Dayan y Montague, 1997). Asimismo, la teoría de curiosidad y novedad sugiere que la incertidumbre óptima potencia la exploración (Kakade y Dayan, 2002), y la investigación en memoria muestra que lo novedoso se codifica con ventaja (Ranganath y Rainer, 2003). Si la sorpresa afina la percepción y fija recuerdos, reescribir lo familiar no es capricho: es una vía para pensar mejor y recordar más profundamente.

Prácticas para ejercitar la reescritura

Desde la teoría, pasemos a la práctica: elige un gesto diario —abrir la puerta, preparar café— y descríbelo con una restricción formal (solo verbos, o sin adjetivos). Cambia el punto de vista: narra el trayecto al trabajo desde la mirada de una señal de tránsito. Haz un diario de hallazgos, no de hechos: cada entrada debe contener algo que no habías notado antes. Además, varía rutas, consulta etiquetas olvidadas, entrevista objetos. Antes de dormir, pregunta: “¿Qué di por sentado hoy?”. Así, lo familiar deja de ser telón de fondo y se vuelve escena. Y, como proponía Lu Xun, la sorpresa deja de ser accidente para convertirse en método de lucidez.