Convertir la duda en camino mediante la acción

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Pasa la página de la duda con la pluma de la acción. — Rumi
Pasa la página de la duda con la pluma de la acción. — Rumi

Pasa la página de la duda con la pluma de la acción. — Rumi

De la página en blanco a la decisión

Rumi compara la duda con una página que se queda abierta, inmóvil, donde la mente da vueltas sin avanzar. Esta imagen sugiere que mientras permanezcamos sólo pensando, seguimos leyendo y releyendo la misma línea de incertidumbre. Sin embargo, al introducir la pluma de la acción, el poeta místico indica que la única forma de pasar esa página es escribiendo sobre ella, es decir, tomando decisiones concretas, aunque no sean perfectas.

La duda como estado necesario pero transitorio

Lejos de condenar la duda, la metáfora reconoce que forma parte del proceso de búsqueda. Igual que en el sufismo de Rumi, donde el corazón oscila antes de rendirse a lo divino, la mente humana vacila antes de comprometerse. No obstante, el mensaje apunta a que la duda es un lugar de paso, no de residencia. Permanecer ahí demasiado tiempo se asemeja a quedarse atrapado en un capítulo de la vida que nunca termina.

La acción como escritura del propio destino

Al hablar de la pluma de la acción, Rumi convierte cada gesto en una línea escrita sobre nuestro destino. Así como en las historias ejemplares de Las mil y una noches el relato avanza porque los personajes actúan, nuestra biografía se construye a través de elecciones visibles: una llamada, un sí, un no, un primer paso. De este modo, la acción no sólo resuelve dudas puntuales, sino que redacta quiénes somos ante nosotros mismos.

Del miedo al error al aprendizaje en movimiento

La duda suele alimentarse del temor a equivocarse; sin embargo, Rumi sugiere que el verdadero error es no moverse. Filósofos como William James defendieron una idea similar al afirmar que la creencia se consolida en la experiencia, no en la especulación. Al actuar, incluso cuando fallamos, acumulamos datos reales, no suposiciones, y esa información nos permite corregir el rumbo. Así, la acción transforma el miedo en aprendizaje y el titubeo en camino.

Pasar de la contemplación estéril al compromiso vital

Finalmente, el aforismo invita a sustituir la contemplación estéril por un compromiso vivo con lo que intuimos valioso. Rumi, en sus poemas, insiste en “salir del nido” del pensamiento cómodo para entrar en el viento de la experiencia. Pasar la página de la duda significa, entonces, aceptar que la claridad rara vez llega antes de actuar; más bien, se va revelando línea a línea mientras escribimos nuestra vida con la pluma de cada acción cotidiana.