Atravesar el miedo para alcanzar tu propia escena

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Pasa la página que temes; la siguiente escena puede ser la que pintaste durante toda tu vida. — W. H. Auden

El umbral del miedo cotidiano

Auden nos sitúa frente a una imagen muy simple y poderosa: una página que no queremos pasar. Esa página puede ser una decisión aplazada, una conversación incómoda o un cambio vital que evitamos. Sin embargo, sugiere que justo al otro lado podría estar la escena que hemos imaginado durante años. De este modo, el miedo deja de ser solo una emoción desagradable y se convierte en una puerta cerrada hacia lo que deseamos. En lugar de presentar el riesgo como un abismo, Auden lo retrata como un paso necesario para entrar en el propio relato que cada persona ha venido escribiendo en silencio.

La vida como historia en construcción

Al hablar de “página” y “escena”, Auden transforma la vida en un libro en constante escritura. Igual que en las novelas de Dickens, donde cada capítulo abre una nueva posibilidad, nuestra biografía se compone de elecciones que añaden giros a la trama. Así, lo que tememos no es solo el cambio, sino la responsabilidad de ser coautores de nuestra propia historia. Esta metáfora literaria enlaza con la idea existencialista de Jean-Paul Sartre en *El ser y la nada* (1943): estamos condenados a ser libres, es decir, a seguir escribiendo incluso cuando quisiéramos quedarnos en la misma página.

El miedo como guardián de los deseos

La frase también insinúa algo paradójico: aquello que más anhelamos suele estar custodiado por aquello que más tememos. La psicología contemporánea describe este fenómeno como ‘evitación experiencial’: esquivamos emociones difíciles, aunque eso implique alejarnos de nuestras metas. En terapias como la ACT (Acceptance and Commitment Therapy), se enseña a ver el miedo no como una señal definitiva de peligro, sino como un indicador de que algo es importante. Así, la página que duele pasar señala precisamente la intensidad del deseo que se esconde detrás, del mismo modo que un actor nervioso antes del estreno revela cuánto significa para él esa obra.

La escena soñada y el trabajo silencioso

Cuando Auden alude a “la escena que pintaste durante toda tu vida”, reconoce el esfuerzo interior acumulado: sueños, preparaciones, sacrificios invisibles. Como un pintor que añade capa tras capa de color antes de mostrar su obra, muchas personas llevan años ensayando mentalmente una versión de sí mismas que aún no se atreven a mostrar. De este modo, la escena no aparece por azar; es fruto de un trabajo previo, de expectativas y proyectos largamente gestados. Así, pasar la página no significa improvisar sin rumbo, sino atreverse a estrenar lo que en realidad ya se ha venido componiendo en silencio.

Elegir avanzar pese a la incertidumbre

La incertidumbre, sin embargo, siempre empaña el momento de pasar página: nadie sabe cómo saldrá la escena. Aun así, Auden invita a considerar que quedarse en la página conocida es también una elección, con su propio coste: renunciar a ver encarnado lo que imaginamos. En este sentido, su mensaje se aproxima a Viktor Frankl en *El hombre en busca de sentido* (1946), cuando afirma que el ser humano necesita un “para qué” que lo empuje más allá del sufrimiento y la duda. Así, avanzar no garantiza el éxito, pero sí nos coloca en el único lugar donde lo soñado puede realmente desplegarse: la página que todavía no hemos vivido.

Convertir el miedo en parte del relato

Finalmente, la cita sugiere un cambio sutil: no se trata de eliminar el miedo, sino de integrarlo como parte de la narración. Igual que en una obra de teatro bien construida, la tensión previa al clímax da sentido a la resolución, el temor que precede al paso decisivo hace más significativa la escena que le sigue. Así, en vez de esperar a no sentir miedo para actuar, podemos considerar que el miedo mismo certifica que estamos entrando en un capítulo relevante. De este modo, al pasar la página que tememos, no solamente alcanzamos la escena deseada, sino que reconocemos que ese temor también forma parte de la belleza de la historia que llevamos toda la vida pintando.