Cuando la Realidad Cambia Precisamente Por Ser Real

Copiar enlace
2 min de lectura
Porque las cosas son como son, las cosas no seguirán siendo como son. — Bertolt Brecht
Porque las cosas son como son, las cosas no seguirán siendo como son. — Bertolt Brecht

Porque las cosas son como son, las cosas no seguirán siendo como son. — Bertolt Brecht

Una paradoja solo aparente

Brecht juega con una paradoja: afirma que las cosas, justamente porque son como son, no permanecerán así. A primera vista parece un juego de palabras, pero en realidad describe un mecanismo profundo del cambio histórico. Todo orden, al consolidarse, genera tensiones internas que terminan por transformarlo. De este modo, la frase invita a mirar detrás de la apariencia de estabilidad y a entender que la quietud es casi siempre una ilusión pasajera.

El cambio como ley de la historia

A partir de esta idea, la cita se enlaza con una larga tradición que ve la historia como proceso y no como foto fija. En la filosofía de Heráclito, por ejemplo, “todo fluye” y nada permanece igual. Brecht, influido por el materialismo histórico, retoma esta intuición y la sitúa en lo social: los sistemas políticos, las estructuras económicas y las costumbres parecen firmes, pero su propia forma de funcionar acumula contradicciones que, tarde o temprano, los modifican o los derriban.

Contradicciones internas y transformación

Precisamente ahí reside el núcleo de la frase: son las características mismas de una situación las que preparan su transformación. Un régimen injusto, por ejemplo, al intensificar la desigualdad, alimenta el descontento que puede terminar cuestionándolo. Del mismo modo, empresas demasiado rígidas generan innovaciones fuera de ellas que luego las desplazan. Así, las cosas no cambian a pesar de ser como son, sino a causa de ello: el germen de lo nuevo está contenido en lo viejo.

De la resignación a la responsabilidad

Esta lectura desplaza la resignación. En lugar de aceptar un “es lo que hay” como sentencia definitiva, Brecht sugiere que lo dado es siempre transitorio. Esta conciencia del cambio posible se relaciona con su teatro didáctico, que buscaba que el espectador no se limitara a identificarse con los personajes, sino que pensara críticamente la sociedad representada. Si las cosas no seguirán siendo como son, entonces nuestra acción —o nuestra inacción— influye en cómo serán después.

Esperanza crítica y vigilancia constante

Finalmente, la frase sostiene una esperanza, pero no ingenua. No promete que todo cambio será mejora, solo afirma que la inmovilidad es imposible. Por eso combina una invitación a la vigilancia con un estímulo a la intervención: observar de qué modo lo presente prepara su propia superación y decidir qué fuerzas apoyar. En ese sentido, la cita de Brecht funciona como recordatorio de que ningún orden está blindado para siempre, y de que cada momento contiene ya los hilos de su futuro desenlace.