Convertir la incertidumbre en una aliada creativa

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Convierte la incertidumbre en invitación: da un paso adelante y aprende su forma. — Chinua Achebe

La incertidumbre como umbral, no como muro

Achebe nos propone un giro radical: en lugar de ver la incertidumbre como un muro que bloquea el camino, entenderla como un umbral que invita a cruzar. Al decir “convierte la incertidumbre en invitación”, sugiere que aquello que no controlamos puede ser una puerta hacia nuevas formas de ver, sentir y actuar. En vez de quedarnos paralizados ante lo desconocido, podemos preguntarnos qué oportunidad se esconde detrás del miedo inicial. Así, la frase no niega la incomodidad de la duda, pero la recodifica como una señal de que estamos entrando en un territorio donde el crecimiento es posible.

Dar un paso adelante como acto de valentía

Desde esta perspectiva, el “da un paso adelante” no es un simple consejo motivacional, sino un llamado a la valentía cotidiana. La acción precede a la claridad: solo avanzando descubrimos caminos que desde lejos parecían imposibles. En “Things Fall Apart” (1958), Achebe retrata personajes que se enfrentan a cambios históricos imprevistos; quienes se atreven a actuar, aun sin garantías, son los que mejor aprenden a vivir en el nuevo mundo. De modo similar, en nuestra vida personal, ese primer paso —hacer una pregunta incómoda, iniciar un proyecto, tomar una decisión difícil— puede convertir el caos percibido en un proceso comprensible.

Aprender la forma de lo desconocido

La expresión “aprende su forma” invita a relacionarnos con la incertidumbre casi como con una lengua extranjera: al principio es ruido, luego se vuelve patrón. Observar qué temores se repiten, qué escenarios imaginamos y cómo reaccionamos corporalmente permite ir reconociendo el contorno de lo que nos asusta. Así como un escultor va descubriendo la figura oculta en el mármol, nosotros podemos ir tallando sentido en medio de la ambigüedad. En ese proceso, la incertidumbre deja de ser un monstruo informe y pasa a ser un paisaje complejo que se puede recorrer con creciente familiaridad.

Narrar para comprender: la lección de Achebe

La obra de Achebe muestra que una comunidad puede aprender la forma de su propia incertidumbre narrándola. En “No Longer at Ease” (1960), el conflicto entre tradición y modernidad solo se vuelve comprensible cuando se cuenta desde dentro, con matices y contradicciones. De igual manera, poner en palabras nuestras dudas —en un diario, conversación o proyecto creativo— ayuda a trazar un mapa de aquello que parecía caótico. La narración crea continuidad donde antes veíamos fragmentos, y esa continuidad ofrece un marco para decidir, adaptarnos e incluso encontrar belleza en lo imprevisible.

Transformar el miedo en curiosidad activa

Finalmente, convertir la incertidumbre en invitación implica un cambio de emoción dominante: del miedo a la curiosidad. En lugar de preguntar “¿y si todo sale mal?”, podemos explorar “¿qué puedo descubrir aquí que no vería de otro modo?”. Esta curiosidad no es ingenua; reconoce los riesgos, pero también detecta aprendizajes y vínculos posibles. La práctica constante de dar pequeños pasos, observar lo que sucede y ajustar el rumbo nos enseña a bailar con lo incierto en lugar de combatirlo. Así, aprendiendo su forma paso a paso, la incertidumbre deja de paralizarnos y se vuelve una maestra exigente, pero profundamente fértil.