Fortaleza compartida: éxito femenino que inspira y une

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El éxito de cada mujer debería ser una inspiración para las demás. Somos más fuertes cuando nos anim
El éxito de cada mujer debería ser una inspiración para las demás. Somos más fuertes cuando nos animamos unas a otras. — Serena Williams

El éxito de cada mujer debería ser una inspiración para las demás. Somos más fuertes cuando nos animamos unas a otras. — Serena Williams

Del logro individual a la fuerza colectiva

Serena Williams condensa una ética del éxito que trasciende el deporte: cuando una mujer alcanza una meta, su logro puede convertirse en combustible para muchas más. Al desplazar el foco del mérito individual hacia la resonancia colectiva, la frase nos invita a ver el progreso como un sistema de vasos comunicantes. Y, en efecto, el aliento mutuo crea un círculo virtuoso: normaliza la ambición, redistribuye la confianza y multiplica la visibilidad. Así, del vestuario a la sala de juntas, el elogio sincero, la recomendación pública y el espacio compartido encienden trayectorias que, de otro modo, quedarían en silencio.

Ecos históricos de solidaridad

Esta intuición tiene historia. Las sufragistas coordinaron redes de apoyo y prensa para convertir voces aisladas en una campaña nacional (Reino Unido, 1906–1918). Más recientemente, Ni Una Menos (Argentina, 2015) y el movimiento #MeToo, originado por Tarana Burke (2006) y amplificado globalmente en 2017, mostraron cómo la solidaridad transforma testimonios individuales en agendas públicas. Del mismo modo, en el deporte, la selección femenina de fútbol de EE. UU. litigó por igualdad salarial y recibió el respaldo abierto de colegas de otras ligas, demostrando que el triunfo jurídico de unas podía mejorar contratos para muchas. De un caso a otro, el patrón se repite: cuando una gana visibilidad, las demás obtienen lenguaje, precedentes y coraje.

La evidencia: mentoría y modelos a seguir

Las cifras respaldan la intuición. Women in the Workplace (LeanIn.org y McKinsey, 2023) reporta que las mujeres con patrocinio activo tienen mayor probabilidad de ascensos y permanencia. En la misma línea, un análisis en Harvard Business Review muestra que el patrocinio —no solo la mentoría— duplica opciones de promoción para mujeres de alto potencial (Ibarra, Carter y Silva, 2010). Además, estudios sobre referentes demuestran que ver a alguien «como tú» en posiciones de liderazgo aumenta la autoeficacia y la persistencia (Lockwood, 2006; Dasgupta, 2011). En conjunto, la inspiración operativizada en recomendaciones, aperturas de agenda y coautorías no es un gesto emocional: es una estrategia con retorno medible.

Psicología del aliento mutuo

En el plano psicológico, el aliento entre pares activa la «autoeficacia colectiva», es decir, la creencia compartida de que juntas se puede alcanzar un objetivo (Bandura, 1997). Este fenómeno reduce el miedo al error y facilita asumir retos, especialmente en entornos donde las mujeres son minoría. A la vez, la validación pública funciona como prueba social (Cialdini, 2001) y refuerza la mentalidad de crecimiento que describe Carol Dweck (2006): si otras avanzan, mi esfuerzo puede rendir. Incluso las microafirmaciones —pequeños gestos de reconocimiento cotidiano— contrapesan los microdesaires que erosionan la pertenencia (Rowe, 1973). Así, animarnos no es adorno; es higiene psicológica del progreso.

Interseccionalidad y redes inclusivas

Ahora bien, no toda inspiración circula igual. La interseccionalidad recuerda que raza, clase, discapacidad o ruralidad modulan quién recibe apoyo y quién es escuchada (Crenshaw, 1989). Por eso, la solidaridad efectiva debe ser intencionalmente inclusiva. Bell hooks argumentó que un feminismo transformador amplía el acceso al poder y evita reproducir jerarquías (Feminist Theory: From Margin to Center, 1984). En la práctica, esto implica elevar voces periféricas, compartir escenarios y repartir créditos. Experiencias como las cooperativas de artesanas que negocian en bloque o las redes de emprendedoras afrodescendientes en América Latina muestran que cuando el foco se abre, la inspiración se vuelve infraestructura económica.

Del aplauso a la acción cotidiana

Para que la inspiración se vuelva estructura, conviene pasar del aplauso a la acción diaria: recomendar a colegas en salas donde ellas no están, compartir oportunidades, codirigir proyectos y transparentar honorarios. A nivel institucional, políticas como la transparencia salarial, licencias de cuidado corresponsables y metas de compras inclusivas amplifican el efecto red. ONU Mujeres (2020) subraya que las alianzas y redes multiplican la participación en liderazgo y STEM. En definitiva, si convertimos cada logro en plataforma y cada elogio en apertura de puerta, cumplimos la promesa de la frase de Williams: juntas no solo somos más fuertes; también somos más imparables.